Vivir al límite

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Psicología práctica y cotidiana

Tenía muchas ganas de compartir con vosotros y vosotras,
mi experiencia de éstas últimas semanas.

He tenido la oportunidad de “revivir”
lo que ya tenía olvidado,
«cómo se vive en la gran ciudad»

Hace ya 10 años que decidí, una forma de vida diferente,
y hoy, puedo además disfrutar de una calidad de vida,
que en una capital, como es Madrid,
me parece prácticamente imposible.

Por supuesto, una capital, ofrece muchas oportunidades,
muchas actividades y formas de vida…
Sin embargo, en su mayoría, el precio es
«Vivir al límite»

Al límite con el reloj, al límite con las horas de sueño,
al límite de la salud, al límite del agotamiento..

El Estrés, es algo inherente en las grandes ciudades,
las prisas, los largos desplazamientos, el paisaje urbano,
los diferentes medios de trasporte, las aglomeraciones,
el reloj, los ruidos…

Todo esto, desnaturaliza, nos desconecta de nuestra esencia,
todo esto, nos hace olvidarnos de dónde venimos,
y a dónde vamos, tan al límite.

Y es que, VIVIR,
es sentir, respirar, disfrutar, parar,
descansar, caminar despacio, observar..
Y para esto en las grandes ciudades,
no hay tiempo.

He podido compartir con otros profesionales,
he podido escuchar la experiencia de vida de otras personas,
y llego a la conclusión de que VIVIR,
es lo único que merece la pena hacer en ésta vida.

Y a veces, para VIVIR, no nos queda tiempo.
Ya que vamos al límite
con nuestras obligaciones,
de nuestras posibilidades,
de nuestras capacidades,
de nuestro descanso…

Y por supuesto,
también he conocido personas en la gran ciudad,
que sí saben VIVIR,
y han decidido sacar tiempo para ello.
Como también he conocido personas,
en el pueblo, que no VIVEN,
porque aún no han descubierto cómo hacerlo.

Y tras ésta provechosa experiencia,
he vuelto a mi realidad,
la que me recuerda, que si bien,
es cada persona la que elije y decide,
VIVIR.
Sin ninguna, duda,
dónde VIVIMOS,
Nos aleja o recuerda, cada día,
lo que es importante de la vida.

Y a mí, volver a Asturias,
sin ninguna duda,
me recuerda, en cada paisaje,
en cada nube, en la lluvia,
cada mañana, y cada día,
que VIVIR, es sentirse parte de la
naturaleza VIVA,
que nos rodea y nos
acoge generosa.

Dolores Rizo, Psicóloga.

San-Cristobal-El-Silencio-011

2 comentarios

  1. Me gustó mucho lo que escribiste. Cada día lo veo más claro.

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