Días de recuerdos

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Psicología y Espíritu

En éstos días llenos de recuerdos,
cada persona tuvo presente a sus seres,
queridos y lejanos,
lejanos porque marcharon,
queridos porque permanece siempre el sentimiento.

Se visitaron cementerios,
se les llevó flores,
se habló de ellos,
lloramos porque ya se fueron…

Y yo me pregunto:
¿porque sólo un día?

Quizás por concentrar todos los recuerdos
en un sólo día, se acumulan,
y cuando los dejamos salir,
afloran con pena, tristeza,
incluso rabia, enfado y dolor,
todavía guardada porque nos dejaron.

Sin duda,
si permaneciesen con nosotros cada día,
sus hazañas, su forma de vida, sus recuerdos,
si dejásemos salir cada día los sentimientos que
tenemos por ellos o por lo sucedido…

Después de la tristeza, la pena y el enfado,
vendría la aceptación,
la alegría de sus recuerdos,
el orgullo de ser quienes fuimos para él o para ella.

La satisfacción de poder decir, que aún sigue conmigo,
cada día,
cuando le recuerdo,
cuando le tengo presente,
cuando recuerdo cómo vivió
y cómo me hizo sentir un día.

Entonces, les pondremos una vela,
cada vez que nos apetezca,
y ensalzaremos con flores sus recuerdos,
cada día.

Si cada día, la persona querida que se marchó,
permanece en ti,
un poco de ella quedó contigo para siempre,
y celebrarás, cada día, haberla conocido.

Hagamos de las ausencias,
una aceptación más de la vida,
un proceso natural,
recuerdos, sentimientos, anhelos…
que han de aflorar,
que tenemos que dejar salir,
y expresarlos, sin negarlos ni rechazarlos,
cada día.

Mantengamos presentes a nuestros seres queridos,
desde la aceptación, el agradecimiento,
y los recuerdos de satisfacción y orgullo.
Así sanaran nuestras heridas de la pérdida y el duelo.

Hagámosles un homenaje,
porque gracias a ellos,
somos quienes somos,
estamos donde estamos,
sabemos lo que nos enseñaron,
sintámonos agradecidos, cada día.

Dolores Rizo, Psicóloga.

Bobia-14-17

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