Cuando duelen los recuerdos

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En muchas ocasiones en la vida, hemos deseado que nuestra cabeza tuviese un botón de “formatear”, para que pudiésemos borrar todos los recuerdos dolorosos, y todos aquellos relacionados con malas experiencias.

Sin embargo, a pesar de nuestro preciso funcionamiento neuronal y de nuestro eficaz sistema nervioso, no nacimos con ese botón de “borrado”. Así que, no tenemos más remedio que vivir con nuestros recuerdos, tanto los buenos como los que no lo son tanto.

¿Para qué sirven los recuerdos?

En realidad, si no tuviésemos recuerdos, estábamos perdidos, ya que, una y otra vez, cometeríamos los mismos errores. Por eso, los recuerdos son muy necesarios para la supervivencia humana.

Necesitamos recordar para aprender de nuestras experiencias y mejorar en nuestro avance y crecimiento por la vida.

¿Qué podemos hacer con los recuerdos?

Es importante aceptar que los recuerdos son necesarios, incluso los más dolorosos. Y por ello, sería adecuado mantener una actitud de aprendizaje y superación con ellos, para que el dolor de su presencia, al menos, tenga algún sentido.

¿Cuándo dejaremos de sufrir?

Sin duda, los recuerdos dejarán de ser dolorosos, aunque no sepamos cuándo va a ocurrir, ya que depende directamente del aprendizaje que saquemos de ellos.

Es decir, los recuerdos duelen por su carga emocional, que en muchas ocasiones, va relacionada con emociones que nos bloquean, como la rabia, la culpa, la decepción, el fracaso, etc..

Por tanto, cuando aprendamos de éstos recuerdos, y superemos las emociones que van ligadas a ellos, sin duda, se reducirá, hasta desaparecer, el sufrimiento.

¿Dejaremos de recordar?

Nunca dejaremos de tener recuerdos, sin embargo, cada recuerdo tiene un “cajón” en nuestro espacio mental, donde permanecerá guardado y dormido, cuando ya no tiene ninguna carga emocional negativa.

Por tanto, nuestro esfuerzo tiene que estar dirigido más bien a superar las emociones relacionadas con los recuerdos, para aprender de ellos, y no tanto a pretender no recordar.

En realidad, recordar es abrir un “cajón” en nuestra mente, empujado por algún estimulo exterior o interior que lo relacionamos con el recuerdo; Si bien, si no tiene ninguna carga emocional, de forma natural, sin sufrimiento, volverá pronto a su lugar de guardado, donde no ocupe lugar, ni interfiera en nuestra vida personal presente.

Un recuerdo es, sin duda, parte de la historia de nuestra vida, que almacenamos para no olvidar quienes somos, y que cuando aflora, nos recuerda de dónde venimos.

¿Cómo conseguirlo?

Con la técnica de Hipnosis, así como con otras técnicas de terapia, podemos conseguir resolver las emociones ligadas a nuestros recuerdos, y cuando esto ocurra, el recuerdo ocupará el lugar que le corresponde en nuestra mente, sin molestarnos.

¿Podemos evocara recuerdos olvidados con la Hipnosis?

En el transcurso de una terapia, puede ser terapéutico evocar recuerdos olvidados, ya que pueden estar “guardados”, debido al tiempo que pasó desde que ocurrieron, aunque puede ser que no estén en el lugar que les corresponden definitivamente, ya que es posible que tengan asociadas emociones no resueltas.

Cuando evocamos recuerdos con Hipnosis, siempre tiene que tener un fin terapéutico, guiados por un profesional Clínico, para que no sea en vano, además de doloroso, sino para que sirva, por fin, para aliviar y resolver conflictos olvidados que mucho tiempo después siguen afectando a nuestra vida.

¿Podemos confiar en nuestros recuerdos?

En ocasiones, los recuerdos no son fiel reflejo de la realidad tal y como ocurrió. Ya que la mente subconsciente donde suelen ser guardados es, en muchas ocasiones, simbólica. Por esto, no podemos creer de forma literal todo lo que recuerda una persona a través de la Hipnosis. Aunque, sin duda, tiene un valor y una importancia para un profesional Clínico, ya que el componente emocional evocado es real para la persona, aunque no lo sea tanto el recuerdo.

“Recordar un recuerdo es evocar un sentimiento”

Dolores Rizo, Psicóloga.

2 comentarios

  1. Una vez mas debo confesar lo mucho que me hacen crecer, espiritualmente tus reflexiones. Las leo varias veces, trato de hacerlas mias, que se queden bien interiorizadas.

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