¿Cómo hacer para que no repitan conductas no deseadas?

Crianza y Educación

¿Cómo te sentirías tú, si una persona cercana constantemente te dijese:  “NO HAGAS ESO” “NO, ES PELIGROSO”, “TE HE DICHO MUCHAS VECES QUE NO” “NO ME GUSTA QUE LO HAGAS ASÍ”?

Si en tu vida de niño/a o ya de adulto has experimentado cómo se siente una persona al ser tratada así, ya sabes responder a cómo se siente tu hijo/a al recibir esos mensajes.

NO” solo consigue el efecto contrario al deseo de la persona que lo expresa.

El ser humano por, instinto de supervivencia, necesidad de autonomía, confirmación del “Yo”, libertad, construcción de la personalidad,…

Quiere y necesita tomar sus propias decisiones, aun cuándo el adulto es responsable todavía de los actos del menor, (pero eso el menor no lo sabe, y no olvidemos que son personas con las mismas necesidades que los adultos, sólo que en crecimiento).

 Los/as más pequeños/as van a intentar por todos los medios descubrir que hay tan atractivo tras esa prohibición, intentarán conseguir lo que se proponen y desobedecer.

Con la prohibición, aunque lleve tras ella una larga justificación de la misma, (cosa que en determinadas edades no llegan a comprender) les estamos limitando su conducta, generando curiosidad, y no enseñando nada.

Es probable que al pequeño/a no se le ocurra nada mejor que hacer, ya que no le damos más opciones, y en su cabecita sólo tiene una idea: “Lo que tanto le repetimos que NO puede hacer”.

De tal forma,  que si queremos que algo no ocurra, con no nombrarlo, no existe, y hay muchas posibilidades de que no ocurra. Me refiero a cortas edades, por supuesto.

Así que, si el niño/a se acerca a lo no deseado, sería suficiente con ofrecerle alternativas, alejándolo sin más, de aquello que no queremos que haga.

Por ejemplo, si no quiero que utilice el jabón del baño para hacer pompas, puedo ofrecerle una botella “especial” con jabón exclusivo para hacer las mejores burbujas. O simplemente retirarlo de su vista.

En ocasiones, las conductas no deseadas, son formas de llamar nuestra atención, como ya expliqué en un artículo anterior, eso significa que “necesitan nuestra atención”, si bien, no todas las formas son adecuadas, y hemos de hacérselo saber a los/as más pequeños/as.

Cuando su conducta es inadecuada, suele bastar, decirle  UNA SOLA VEZ, (lo cual suele costarnos mucho a los adultos), que eso no nos gusta, y retirar nuestra atención de ésa conducta inadecuada; A veces, además tendremos que actuar, separando al pequeño/a de algo peligroso; Y en cualquier caso, a la misma vez que mostramos desacuerdo, le ofrecemos alternativas, expresándole otras formas de comportamiento que consideramos adecuadas, para que, cuando el menor cambie su conducta, podamos atenderle y darle toda la atención que nos estaba demandando.

Si por el contrario, pasamos bastante tiempo, diciendo que “NO” y atendiéndole mientras lo hacemos, el menor, tiene nuestra atención, además de pocas posibilidades para hacer otra cosa, que no sea aquello por lo cual está recibiendo toda nuestra atención, aunque sea a través del enfado.

Por ejemplo, si nuestro hijo/a nos llama a gritos desde otra habitación de la casa, y le decimos repetidas veces “Te he dicho que no me grites”, a la misma vez, que volvemos a lo nuestro, es muy probable que vuelva a intentar captar nuestra atención, esta vez, además de gritando, tirando alguna cosa, pegando a un hermano/a…Es decir, está llamando nuestra atención, y hasta que no la consiga no parará, mostrando incluso una actitud desafiante. Finalmente, suele ocurrir, que nos enfadamos, y durante un largo rato, le decimos lo mal que estuvo todo lo que hizo, y aunque no hemos resuelto la situación, el menor ha conseguido captar nuestra atención, que era lo que pretendía. Es muy probable que la situación se repita.

Por el contrario, cuando nos llama a gritos, si le decimos una sola vez, así no me gusta que me llames, hazlo hablando normal, y viniendo hasta donde yo estoy, sólo entonces, escucharé tu llamada. Es muy probable, que el menor, tras varios intentos gritando, sin respuesta, venga a nosotros/as y de buenas formas nos pida lo que necesitaba.

Si bien, desde pequeños/as es adecuado expresarles y explicarles, lo que no queremos que hagan y lo que nosotros/as consideramos adecuado, eso es Educarles, sin que nos basemos en el “NO”, sino en darles más opciones y más alternativas.

A medida que van creciendo, la comunicación, los acuerdos, la búsqueda de soluciones  y la expresión de emociones son fundamentales para una educación basada en valores, confianza y entendimiento, necesario para el desarrollo de la autoestima y para una vida feliz.

Dolores Rizo.

 

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